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Un roble no se compara con los demás arbustos.
Un roble no se compara con los demás arbustos.

Si vives siempre comparándote con los demás, dándole más importancia a sus opiniones y restándote valor; Después de que leas la siguiente fábula, dejarás de hacerlo por completo, te valorarás más a ti y a tu vida y  te darás  cuenta quienes son robles y quienes arbustos en tu entorno.

La fábula del roble y el arbusto

Eran dos semillas.

La de un arbusto y la de un roble.

Se dieron las circunstancias de que ambas semillas cayeron en una zona similar y muy cerca una de la otra.

Cuando empezaron a caer las primeras lluvias, la semilla del arbusto, que además estaba plantada a un nivel más superficial de la tierra, empezó a brotar y crecer rápidamente.  

La gente que pasaba cerca del arbusto lo vio y se sorprendió mucho. Decían que este árbol tenía un futuro muy prometedor y que es muy admirable su capacidad de salir a la superficie tan pronto y mostrar al mundo su belleza.

Mientras la gente quedaba admirada con el arbusto y deshaciéndose en elogios, nadie se fijó en la semilla del roble…

A diferencia del arbusto, el cual muy pronto salió a la luz y crecía rápido y hacia arriba, la semilla del roble estaba plantada en un nivel mucho más profundo dentro de la tierra. Ahí en la oscuridad, muy apartada de la visibilidad de la gente en la superficie, el roble se estaba tomando su tiempo para crecer: Tenía otros desafíos diferentes a los del arbusto y tenía otras cosas que hacer primero antes de poder salir a la superficie como desplegar sus raíces, expandirlas dentro de la tierra para tener base estable, y desarrollar la estructura sólida de un roble.

Así, el roble crecía lentamente en la profundidad oscura de la tierra. Mientras que el arbusto ya disfrutaba, crecía rápido y maravillaba a todos en la superficie.

Muchos meses después, el arbusto creció mucho más y también floreció y dio sus primeros frutos. Con esto el arbusto ocupó aún más protagonismo en el paisaje y la gente que pasaba no dejaba de admirarse por la grandeza y belleza y de hablar de su manera tan sorprendente de crecer ágilmente.

Mientras que el roble, recién después de varios meses finalmente brotó a la superficie…

…primero un tallo.

…después algunas ramas.

…luego un par de hojitas.

La gente al ver al todavía pequeño roble en forma de una plantita y comparándolo con el magnífico arbusto que estaba ahí cerca, se hacían la burla de su tamaño e insignificancia y decían que no iba a llegar muy lejos como el arbusto.

…claramente desconocían su proceso y no valoraban todo el trabajo y crecimiento interno que ha llevado a cabo el roble por muchos meses pero que no era visible.

Hasta…

50 AÑOS DESPUÉS

Pasaron muchos años.

¿Y el arbusto?

Ya no había nada. Ni planta, ni flores, ni frutos, ni raíces.

El arbusto desapareció completamente.

No duró mucho.

¿Y el roble?

Un árbol hecho y derecho.

Enorme, robusto, generoso, majestuoso, imponente.

Con las raíces muy profundas en la tierra. Conectado con la esencia divina de la madre tierra y con un fuerte sentido de pertenencia y razón de ser en el mundo…

…Y al mismo tiempo con gigantes ramas expandidas hacia el universo.

Además el roble era admirado por su belleza y respetado por su sabiduría.

Y entre otras de sus numerosas cualidades, cumplía con su servicio al mundo haciendo que la gente se beneficie de los usos medicinales de sus frutos, hojas y corteza; Y también dando refrescante sombra a quien se posara en su base, u ofreciendo incondicionalmente su tronco o ramas para cualquier ser vivo que quisiese sentar residencia en el roble.

¿Eres un ARBUSTO o un ROBLE?

En momentos de ceguera podemos fácilmente maldecir nuestra vida al no comprender y no poder ver la lección y el beneficio final del momento por el que estamos pasando. Es por eso que deseamos muchas veces ser como otras personas a las que vemos que les va todo bien aparentemente y de manera rápida….como el arbusto.

Y es que muchas veces no nos damos cuenta de que los retos a los que nos enfrentamos, las desventajas con las que partimos o las cosas que debemos hacer primero antes de pasar a otra fase de nuestra vida están haciendo de nosotros UN ROBLE.

Pero si nos comparamos constantemente con el arbusto, no podremos conocer nuestra naturaleza ni nuestras cualidades de roble. Asimismo, si nos fijamos y damos más valor a lo que dicen los demás sobre el arbusto que solo ven la apariencia, lo superficial (pero desconocen qué es lo que hay debajo de la tierra),  deseamos acelerar nuestro ritmo de evolución para tratar de estar a la par del arbusto y tener la aprobación de los demás. Mas no podemos forzar a la naturaleza, todo sigue su proceso y su curso natural. Todo crece y florece en el tiempo que debe hacerlo.

El roble respetó su proceso y  se tomó el tiempo que necesitaba para desarrollarse y ser quien debía ser cuando debía ser. Sin presiones ni apuros. Todo de manera natural.

A pesar de ello, casi siempre no llegamos a comprender el proceso de la naturaleza nos frustramos al no poder alcanzar resultados rápidos y seguimos fijándonos en los arbustos que crecen rápido y con mucha (aparente) belleza exterior. De esa manera despreciamos nuestra naturaleza, no reconocemos nuestro valor, y mermamos nuestro ánimo, fuerzas y estima. Como consecuencia nos vemos muy tentados a dejar de crecer y renunciar a seguir nuestro camino, nuestro proceso.

El tiempo de un roble es diferente al tiempo de un arbusto

Si intentamos forzar las cosas y acelerar el proceso los resultados casi siempre serán poco satisfactorios. La gratificación instantánea, los deseos de aprobación, admiración y fama nos pueden dar placer momentáneo, pero sin raíces sólidas, no tardaremos en desaparecer en el tiempo y ser olvidados.

Lo que viene fácil, no dura. Lo que dura, no viene fácil.

Somos robles.

Respetemos nuestra naturaleza, nuestro ser, nuestro proceso.

Aquello con lo que muchas veces nos comparamos y nos desmoraliza puede que no sean más que simples arbustos.

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¿Qué reflexiones sacaste del roble y del arbusto?

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